sábado, mayo 13, 2006

Sindicatos, la violenta turba asocial

Retomo este blog, que en un principio lo dejé de lado al comprobar el frío invernal helaba la sangre a la sociedad que no reaccionaba ante las estropicios y tropelías de aquellos que nos gobiernan.

Entrando en harina voy a hablar de los sindicatos, aquellos que pidiendo un trabajo digno se ven legitimados a utilizar la violencia, cortar calles, alterar la vida de los ciudadanos, amedrentar a sus compañeros que sí que quieren trabajar, provocar destrozos, disturbios, y violentar la vida de cientos de miles de sus vecinos.

Bien, ya han conseguido sus objetivos, Enhorabuena!, han conseguido miles de euros de destrozos que se podían haber dedicado a pagar sus propósitos, han hecho perder miles de euros a los empresarios que se juegan su propio dinero para pagar sus salarios, han molestado y perturbado la vida a aquellas personas que optaron por seguir con sus vidas y no acatar sus siniestras posiciones y han dejado un reguero de heridos y una mala imagen para la ciudad.

Después de protagonizar al principio de esta semana la jornada más agresiva producida por el órdago a la policía al encarar estos piquetes violentos la estación de tren para paralizarla y atacar a la policía, quién pasivamente esperaba su encuentro; después de este gesto cabrón, otro gesto aún peor, aquel de sus dirigentes que por la tarde antes de su encuentro con la inspección de trabajo dicen que no se encuentran con fuerzas dado que están afectados por la violenta actuación policial de la mañana al reprimir una manifestación de trabajadores.

En fin, ver para creer, aún estoy viendo la televisión en espera de ver a alguno de los representantes de la Xunta de Galicia, y/o el Gobierno reprochando la actuación de estos desalmados. No se cuanto tiempo podré aguantar viendo hacia el televisor, esperando que aparezcan estos dirigentes para pedir disculpas hacia los ciudadanos por no dar la protección y seguridad ante estos actos.

Post Scritum. A modo de anécdota comentar la protagonizada por un vendedor de la ONCE de la zona centro de Vigo, quién el primer día de esta huelga, a las 13:45 se afanaba por buscar un bar en las cercanías del edificio de la Xunta en la plaza de la Estrella, en el que quedase alguna caña o cerveza. Parece ser que la los trabajadores huelguistas habían acabado con todas las existencias.